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Conozco a Xuan desde hace años y tarde o temprano, debía traerla al blog y hablar en profundidad con ella por todo lo que tiene para compartir y aportarnos a todos. Es una persona inspiradora, generosa y muy activa a nivel de vida así como en redes sociales (ahora en estos momentos creo que más que nunca) por toda su labor de difusión y de compartir prácticas de yoga a diario para que en nuestras casas, podamos seguir con nuestras prácticas, adaptándose a todos los niveles y dando directrices muy claras, información útil, reflexiones y también meditaciones.

La conocí el primer año que empecé a practicar yoga en mis clases semanales en Zentro Urban Yoga, el centro en el que me formé en Vinyasa Yoga (200h). Hacía semanalmente una clase con ella y coincidí también cuando colaboré durante un tiempo con Free Yoga además de hacer la formación juntas de Jivamukti Yoga el pasado mes de septiembre (2019).

Ha sido un placer coincidir en cada ocasión con ella, conversar durante estos días para preparar esta entrevista y practicar durante la cuarentena gracias a sus directos diarios. Espero que la disfrutéis y si no la conocíais, descubriros a alguien a quien seguir de cerca. 

Ha escrito dos libros sobre yoga y parece ser que tiene entre manos algo grande e importante que pronto verá la luz. Con mucha curiosidad y ganas, os dejo con ella.

 

Háblanos Xuan de tu llegada al yoga. ¿Cómo empezó todo y cómo fue ese momento en el que decidiste dejar tu anterior vida profesional y lanzarte a esto?

Estoy en el mundo del yoga desde hace ocho, casi nueve años y llevo practicando veinte en total. Todo empezó en Nueva York. Vivía allí y alguien me propuso ir a una clase. Me invitaron y dije: “¿Por qué no?”. Aquel día lo probé y empecé a ir de forma regular una vez por semana sin más objetivo que practicar pero sin pensar más allá. No fue nada inicialmente que viera a largo plazo. Sí que sentía que ese tiempo me era agradable, me sentía bien después de la clase, aparte iba al gimnasio… Pero la llamada de la vocación de la enseñanza llegó en el momento de tomar mi primera certificación de 200 horas y sobre todo en el instante de dar las primeras clases a amigos, familiares y compañeros de trabajo. El feedback fue muy bueno y la gente me animaba a seguir con sus comentarios. Expresaban que se sentían muy bien en esas clases, que las disfrutaban, que yo lo hacía muy bien… Eso me animó y me hizo ver más allá.

El cambio a nivel laboral… He de remontarme al año 2000. Durante un tiempo estuve practicando un día a la semana y al llegar a España no encontré ningún centro que me gustara realmente. En esos momentos mi práctica era de Vinyasa y durante dos años estuve haciendo más bien poquito hasta que encontré una profesora y empecé a practicar de nuevo, en esos momentos ashtanga.

Estuve un año más o menos dando clases particulares después de mi trabajo en la banca y hubo un momento en mi vida profesional corporativa en la que no me sentía del todo bien; no me llenaba y estas clases me permitían descubrirme a mí misma, ofrecer bienestar a los demás y dar sentido a mi trabajo. Por eso lo dejé. Fue de repente pero durante casi dos años tuve que seguir haciendo trabajos de consultoría como parte de la transición. Daba clases particulares en centros de yoga, también… Como la mayoría de los profesores cuando se lanzan.

¿Cómo sientes que has evolucionado en los últimos años?

Desde 2012 he evolucionado mucho. Empezamos a hacer los eventos de Free Yoga en un momento en el que había poco yoga en España, muchos prejuicios, pocos centros… y quisimos con ese movimiento, acercar el yoga a las calles y a las personas. Desde entonces, la práctica ha evolucionado mucho y ahora se puede practicar incluso en gimnasios, en muchos más centros específicos de yoga, existen más formaciones y hay más practicantes y personas interesadas. ¡Ahora durante el confinamiento creo que todavía más personas se han unido a la práctica y eso es maravilloso!

¿En qué has estado últimamente a nivel de formaciones, cursos y qué tienes previsto para los próximos meses?

He hecho varias formaciones: una primera de Vinyasa en 2011 en Barcelona. Después una de ashtanga (la primera serie con David Swenson en Múnich), luego hice Dharma yoga de 200 horas y la última una intensiva de 75h de Jivamukti Yoga. Entre unas y otras me he formado con Radika en yoga para trauma. He hecho muchos cursos, muchísimos. He acudido a talleres con profesores y he ido durante años a dos retiros de yoga al año en los que practicaba ashtanga yoga estilo Mysore y siempre que puedo intento también acudir a talleres- workshops como los de Gurmukh (kundalini) a los que he ido dos veces y me parece apasionante el contenido en yoga que se imparte.

 

¿Qué te nutre e inspira a diario? ¿En qué te gusta pasar tu tiempo libre?

El hecho de poder ofrecer este bienestar, esta sabiduría, esta disciplina a los demás y compartir todo lo que aprendo, lo que siento, lo que experimento… me parece muy inspirador y tengo la suerte de que a través de redes sociales recibo mucho feedback, comentarios, mensajes de la gente que comparten conmigo lo bien que se sienten después de una clase… y esto me llena personalmente y da sentido a todo este trabajo que estoy haciendo en la distancia. Esto diría que es algo que me nutre enormemente.

Luego me gusta mucho caminar por la montaña y en verano nadar. Nado mucho en el mar cuando hace buen tiempo (no soy muy de piscina) y mi tiempo libre lo paso con mi marido que es lo más importante para mí.

¿Cómo sería para ti un día cotidiano si es que los hay ya que imagino que cada día es distinto para ti?

En general sí que cada día es distinto pero no ahora con el confinamiento, ¡claro! Llevo 8 semanas con una rutina bastante regular. Empiezo meditando, desayuno, unas horas de teletrabajo, reuniones, ordenador, edición, blog y seguir trabajando en nuevos proyectos.

Luego a media mañana intento hacer una auto práctica y si no me da tiempo porque tengo demasiadas reuniones, la hago por la tarde cuando voy a dar la clase en directo. Las estoy dando a diario desde que empezamos la cuarentena y suele ser a las 6-6.30 de la tarde. 

Cocino cada día. Durante este tiempo no hemos pedido comida, nos gusta cocinarnos y cuidarnos, experimentar en la cocina… Después de cenar solemos mirar un documental. No somos mucho de series pero un documental o la mitad de una película para no irme a dormir muy tarde… Siempre nos apetece.

¿Podrías elegir un lugar del mundo? ¿Por qué?

Una islita en Grecia a la que voy cada año. Este me parece que no va a poder ser… Pero allí me aisló totalmente del mundo. Hay poca conexión a internet y el mar está muy cerca para poder nadar, sin apenas turistas.

¿Qué es para ti casa-hogar? ¿Qué debe tener para eso precisamente, para que sea “hogar”?

Para mí ahora casa-hogar es despacho-espacio de yoga, es donde me siento bien, dónde estoy con mi marido que es mi familia ya que mis padres viven en el estrangero y los veo poco.

Es un espacio en el que te sientes bien. No es que haya criterio pero podría decir que es importante que tenga luz natural. No tengo terraza pero nuestra casa tiene muchísima luz y dispongo de un espacio de meditación que me permite cada mañana salir de la cama y sentarme en mi cojín. En casa puedo invitar a mis amigos íntimos porque me permite esa posibilidad, tanto a nivel de energía como de espacio. Me siento bien ahí con ellos pero la verdad es que no me ato demasiado a un espacio, a una casa ni a una dirección. Podría ser en realidad cualquier sitio mientras me sienta bien en él con mi marido.

¿Qué tipo de rituales tienes a diario a lo largo de la semana que te ayuden a cuidar de ti, a conectar contigo?

Mi meditación diaria, sobre todo. Mi práctica de yoga completa no la hago cada día pero media horita sí y además del directo, intento hacer dos o tres prácticas completas. También hago un poco de training con más cardio dos veces a la semana y mi momento beauty de belleza: pelo, uñas, mascarilla o lo que sea que pueda añadir a ese ratito una vez por semana. Ocupo el cuarto de baño y ese es mi momento. Si pudiera tener más tiempo libre, haría más cosas pero ahora mismo estoy trabajando siete días a la semana. Tengo un proyecto entre manos que sale en junio y que no me permite más tiempo libre. ¡No puedo ni terminar el puzzle que tenemos a medias en casa!

¿Cómo dirías que integras el cuidado en tu vida?

En todo, lo tengo totalmente integrado. Cuido mi desayuno, cuido mi mente, mi alimentación, mi cuerpo, la relación que tengo con las personas que me rodean, cuido del lenguaje y de la comunicación. Es el cuidado de todo en mi vida, no es solo un tema personal.

¿Qué prácticas o gestos te lo permiten?

Estar más presente, más consciente, en el aquí y ahora. Intento cuidar esta relación y por eso llevo 20 años con la misma persona. Nos cuidamos entre nosotros,  hemos aprendido a comunicarnos, a tener esos gestos importantes para mantener una buena relación matrimonial y esto me ha ayudado también a aprender a tener una buena relación con mis amigos, con mis padres, mis hermanos y ahora con mucha gente que me contacta por redes sociales y con quienes tengo una relación a diario.

En estos momentos en los que nos encontramos, ¿cuál crees que está siendo tu mayor aprendizaje?

Que podemos vivir con menos, con mucho menos, de manera más sencilla, volviendo a lo esencial. Esto me parece una lección muy importante y el ser humano debería recordarlo cuando salgamos a la calle: el respeto por los demás y por el entorno; que estamos todos unidos e interrelacionados frente a una única causa, que no podemos solo levantar fronteras y pensar únicamente en lo que está pasando en nuestra casa o en nuestro bolsillo mientras otras personas están sufriendo. Ahora todos lo estamos pasando mal por una misma razón y nos encontramos en la misma barca teniendo que respetar unas reglas y normas sanitarias dándonos cuenta de que al margen de cuál sea la política, religión, trabajo… de cada uno, al final, somos todos iguales.

¿Qué podrías recomendar para llevar estos tiempos de la mejor manera posible?

No pensar en lo que va a pasar en tres semanas o en tres meses sino ver las cosas a corto plazo. Para mí ha sido vivir de día en día, máximo pensando a una semana vista (para planificar mis clases en directo) pero veo que los trabajos que antes me los pedían con tres meses de antelación, ahora me los piden con tres días de margen. Los timings han cambiado y no hago planes a largo plazo para no tener ninguna frustración ni crear falsas expectativas.

¿Algo que te apetezca hacer cuando todo esto pase?

Ir a la montaña a caminar cuatro horas pudiendo estar tranquilamente en el monte. No necesito ver a mucha gente y me encantaría poder ir a nadar a un lugar tranquilo. No tengo necesidades muy sofisticadas…

¿Un consejo que puedas lanzar?

Estar y vivir en el momento presente. Ahora más que nunca estamos en una situación sin precedentes, no se puede planificar, no sabemos qué va a pasar, cada día se estudian los números de los contagios… Todo esto nos va a afectar a nivel de planes de verano, de trabajo, de negocio, en nuestras relaciones sociales o familiares y por eso, tomárselo con calma y ayudarse de prácticas como la meditación o el yoga, como mucha gente ha hecho durante estas semanas, es maravilloso.

Ha sido un placer tener a Xuan por aquí. Podéis seguir su trabajo a diario y sus propuestas a través de su Instagram o web. ¡Gracias Xuan!

 

 

Yoga en casa durante la cuarentena y en cualquier momento a partir de ahora. 

Creo que el nivel de cuidado personal ha crecido en las últimas semanas. Estamos siendo más conscientes que nunca, me temo, de la importancia de escucharnos y cuidarnos. De rebajar el ritmo, de ir a otra velocidad (o a ir a ninguna) y darnos lo que necesitamos y merecemos. Más cariño, más estar y menos hacer y creo (espero y deseo) que todo eso se quedará con nosotras cuando todo esto pase porque estar sanas, centradas, equilibradas… es la base para estar bien en todos los sentidos y áreas de nuestra vida.

Y en ese quedarnos en casa, estamos viviendo una revolución en muchos sentidos. Cambian las maneras de relacionarnos los unos con los otros, de trabajar, de consumir y por supuesto de cuidarnos. Nos encontramos con mucho más acceso al cuidado que nunca aunque se nos antoje de entrada extraño por el hecho justamente de no poder salir de casa pero profesionales, escuelas, instituciones y organizaciones de sectores relacionados con el bienestar y la salud se han movilizado para ofrecer herramientas, materiales, sesiones para todos los públicos. Clases gratuitas, otras a donación o a precios de clases sueltas, mensualidades para seguir practicando día a día con tu escuela habitual… Estudios y maestros se reorganizan para seguir ofreciendo su saber y experiencia y así aportar su granito de arena en ese cuidado tan necesario. Y la verdad… es maravilloso porque nos permite estar conectadas, seguir nuestro crecimiento, desarrollo y sentirnos bien.

En este escenario en el que nos encontramos he adaptado mi práctica de habitualmente 3-4 días por semana en estudio y auto práctica el resto a prácticamente seguir las clases propuestas por las profesoras con los que practico regularmente.

Después de 3 semanas siguiendo clases a través de Instagram Live, Zoom y YouTube he querido recoger y compartir a continuación las clases que más me han inspirado, retado y aportado. Son clases dinámicas, de vinyasa intenso (intermedio-alto) o Jivamukti, fluidas de una hora-hora y media. Muchas de ellas comienzan o acaban con respiraciones guiadas y meditaciones.

 

Bee Bosnak

Yoga vinyasa flow

 

Xuan Lan

Una hora de Vinyasa

Vinyasa inspirado en ashtanga (hay muchos vinyasas)

Meditación y yoga

Vinyasa Intermedio aquí y aquí.

 

Gala Ortin 

Vinyasa Flow

 

Lucy Beckwith (hace un tiempo la entrevisté aquí si queréis conocerla un poquito más)

Power Vinyasa

Sus clases son con la Shanti Vida donde también están dando clases Fran (Vinyasa) y Mitch (Jivamukti) a quienes también os recomiendo.

 

Maria Macaya (os dejo la entrevista que le hice hace apenas unas semanas), clases a través de zoom o del perfil de instagram de Ecoalf, estilo Jivamukti. En este link tenéis una de sus últimas clases en zoom.

 

Espero que esta lista con mis recomendaciones os sirva. Para mí es muy importante sintonizar con la persona que da la clase, el estilo y el nivel – intensidad así que… os animo a encontrar aquellas con las que más sintonicéis y así seguir manteniéndoos activas, muy importante en estos momentos.

Os dejo una playlist por si os queréis acompañar de música en vuestras sesiones y para saber más sobre el yoga y los efectos que puede tener en nosotras, os dejo aquí un texto en el que hablaba de ello y de mi propia experiencia.